
PH: MANUEL ARCHAIN
Varios grupos de mujeres liberales y libertarias en sus diferentes generaciones, vienen dando una pelea “hacia dentro” sobre su rol en las listas. Construyen su espacio, agenda y modos de acción como forma de posicionamiento ideológico y político, reivindicando “ideas de la libertad” en sus propios términos.
Sus objetivos están basados en el empoderamiento de mujeres en la política y en la agenda financiera donde prima la idea de autonomía con independencia económica.
Carolina Spataro y Melina Vázquez, investigadoras de la UBA y quienes estudiaron a cinco grupos de mujeres liberales y libertarias, dan cuenta de que las mismas, expresan la necesidad de armar una “rosca femenina” para disputar los lugares de decisión y planteamiento de las listas en un marco de elecciones legislativas para el 2025; donde adhieren a las medidas económicas libertarias, pero que sin embargo en la agenda de las mujeres ven como una problemática las decisiones que se toman en el gobierno de Milei.
Dentro de este espacio de mujeres, se ve una clara muestra de cómo en lugares públicos no interpelan el lugar de las mujeres como sí lo hacen en el ámbito privado.
En la controversia y pregunta sobre a quién le pertenece la plaza, y entendiendo que “las zurdas” se robaron la bandera que también quieren hacer suyas (por ejemplo para el 8 de marzo), empezaron a realizar diferentes acciones con agendas particulares como:
-encuentros de mujeres a puertas cerradas.
-capacitaciones
-grupos de lectura
-solicitadas en diarios
-debates en los chats
Consideran que la batalla cultural no es en las redes sociales, porque incluso en su propio espacio libertario son funeadas. Están en contra de las manifestaciones y los paros.
En dependencia de la generación de mujeres que se trate, se hacen llamar grupos femeninos o mujeres feministas, por ejemplo en el caso de “las pibas libertarias”.
Es interesante poder salir de esa especie de endogamia que supone la mirada feminista progresista, principalmente porque si el sistema democrático es a quien queremos sostener, no se puede hacer desde un discurso único, menos cuando pensamos en los espacios políticos como ejes de tensiones, discusiones y posicionamientos.
En lo que a mi respecta, y sin haber realizado un estudio de investigación (cuestión que considero necesaria) me resulta interesante analizar como hacia dentro de los espacios políticos progresistas, peronistas, de izquierda, las decisiones sobre cuáles son las mujeres que forman parte de las listas, está determinado por varones referentes, dirigentes que justamente por su condición de varones, han tenido la oportunidad de construir un poder político que hoy les es difícil ceder a mujeres que no respondan a ese rol.
Persiste la idea y la práctica de que “sonrientes y hablando poco y guionado, se ven más bonitas”. De nuevo, persiste la idea de que las mujeres en roles construidos históricamente como “de cuidados”, son aquellos en donde tenemos expertise para gestionarlos. Una vez más, persiste la idea de que las mujeres que comunican demasiado, que cuentan demasiado sobre sus pensamientos, posturas, necesidades o emociones, “es una mujer problemática”, “difícil de llevar”, “intensa”, o “conflictiva”, porque como leí por ahí, rompe con la expectativa tradicional de ser discreta y sumisa.
Y por supuesto, en contraposición a ello, el varón sabe de política, de deporte (aún sin haber estudiado, es un don por haber practicado o haber estado en un club) sabe construir puentes, de empresas, de libros, de todo. A los varones no se les cuestiona su “todología”, y menos en política.
Quizás, como dijo Galeano, es el miedo del hombre a la mujer sin miedo.
Entonces. ¿Para cuándo la rosca feminista?
Sus objetivos están basados en el empoderamiento de mujeres en la política y en la agenda financiera donde prima la idea de autonomía con independencia económica.
Carolina Spataro y Melina Vázquez, investigadoras de la UBA y quienes estudiaron a cinco grupos de mujeres liberales y libertarias, dan cuenta de que las mismas, expresan la necesidad de armar una “rosca femenina” para disputar los lugares de decisión y planteamiento de las listas en un marco de elecciones legislativas para el 2025; donde adhieren a las medidas económicas libertarias, pero que sin embargo en la agenda de las mujeres ven como una problemática las decisiones que se toman en el gobierno de Milei.
Dentro de este espacio de mujeres, se ve una clara muestra de cómo en lugares públicos no interpelan el lugar de las mujeres como sí lo hacen en el ámbito privado.
En la controversia y pregunta sobre a quién le pertenece la plaza, y entendiendo que “las zurdas” se robaron la bandera que también quieren hacer suyas (por ejemplo para el 8 de marzo), empezaron a realizar diferentes acciones con agendas particulares como:
-encuentros de mujeres a puertas cerradas.
-capacitaciones
-grupos de lectura
-solicitadas en diarios
-debates en los chats
Consideran que la batalla cultural no es en las redes sociales, porque incluso en su propio espacio libertario son funeadas. Están en contra de las manifestaciones y los paros.
En dependencia de la generación de mujeres que se trate, se hacen llamar grupos femeninos o mujeres feministas, por ejemplo en el caso de “las pibas libertarias”.
Es interesante poder salir de esa especie de endogamia que supone la mirada feminista progresista, principalmente porque si el sistema democrático es a quien queremos sostener, no se puede hacer desde un discurso único, menos cuando pensamos en los espacios políticos como ejes de tensiones, discusiones y posicionamientos.
En lo que a mi respecta, y sin haber realizado un estudio de investigación (cuestión que considero necesaria) me resulta interesante analizar como hacia dentro de los espacios políticos progresistas, peronistas, de izquierda, las decisiones sobre cuáles son las mujeres que forman parte de las listas, está determinado por varones referentes, dirigentes que justamente por su condición de varones, han tenido la oportunidad de construir un poder político que hoy les es difícil ceder a mujeres que no respondan a ese rol.
Persiste la idea y la práctica de que “sonrientes y hablando poco y guionado, se ven más bonitas”. De nuevo, persiste la idea de que las mujeres en roles construidos históricamente como “de cuidados”, son aquellos en donde tenemos expertise para gestionarlos. Una vez más, persiste la idea de que las mujeres que comunican demasiado, que cuentan demasiado sobre sus pensamientos, posturas, necesidades o emociones, “es una mujer problemática”, “difícil de llevar”, “intensa”, o “conflictiva”, porque como leí por ahí, rompe con la expectativa tradicional de ser discreta y sumisa.
Y por supuesto, en contraposición a ello, el varón sabe de política, de deporte (aún sin haber estudiado, es un don por haber practicado o haber estado en un club) sabe construir puentes, de empresas, de libros, de todo. A los varones no se les cuestiona su “todología”, y menos en política.
Quizás, como dijo Galeano, es el miedo del hombre a la mujer sin miedo.
Entonces. ¿Para cuándo la rosca feminista?
Bibliografía recomendada: https://www.revistaanfibia.com/las-hermanas-bastardas-se-puede-ser-feminista-y-mileista/
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